Editor y Escritor en la sombra en ABCD
Escribe Félix Romeo en ABCD lasr artes y las letras
PELIGRO. Como no entiendo los best sellers ni tampoco, aunque me gustan mucho más, los árboles, me refugio en libros mal vendidos. Editor (Trama) son las memorias de Tom Maschler, que trabajó en Penguin y que fue responsable de Cape, sello que apostó por las primeras estrellas de la nueva literatura británica: Bruce Chatwin, Ian McEwan, Salman Rushdie y Martin Amis.
Editor está escrito con mucho entusiasmo, con historias divertidas. Es entretenido si te gustan los entresijos de la industria, pero entre las muchas fiestas y las muchas ventas surge la melancolía. Vistos por Masch-ler, los escritores somos, casi sin excepciones, unos auténticos capullos. Niños malcriados. Y, si creemos su versión de los hechos, lo somos. Tampoco nos van a la zaga los actores: Lauren Bacall a la cabeza.
Página a página, Maschler pierde amigos, muchas veces sin entender la razón: Saul Bellow, Edna O?Brien, Arnold Wesker… A propósito de Desmond Morris, escribe: «Me consuela pensar que en este oficio la amistad es un peligro».
PYNCHON. Entre las curiosidades que Maschler cuenta, destaca su relación con el escritor invisible Thomas Pynchon, «un hombre largirucho, de un atractivo excéntrico». Mientras Pynchon estuvo en Londres, documentándose para Mason y Dixon (Tusquets), a Maschler le pareció que «no coincidía ni por lo más remoto con su imagen de reclusión», al menos hasta que abandonó la ciudad sin despedirse. Tiempo más tarde, en Nueva York, fumarían unos puros para celebrar el nacimiento de un hijo que Pynchon había tenido con su mujer, Melanie.
MATÓN. Juro que no sabía que en Editor iba a encontrarme con George Steiner, pero ahí lo tenía, con sus malos modos de siempre, no sólo intelectuales, sino también personales. Cuenta Maschler un suceso en el Hay Festival de Gales: «Se me ocurrió llevarle al Walnut Tree [Nogal], el mejor restaurante de la región y uno de los mejores de Reino Unido, situado a unos treinta kilómetros. Conociéndole como le conocía, me pareció que le merecería la pena el viaje. Yo abría camino y él iba detrás con su coche. A los siete u ocho kilómetros me dio un bocinazo y nos detuvimos. Preguntó cuánto faltaba. Otros siete kilómetros y otro bocinazo para preguntar lo mismo. Antes de llegar al restaurante hubo un tercer bocinazo. Ya sentados, George se calmó y nos dispusimos a disfrutar de la cena e incluso llegamos a entablar una conversación, pero en cuanto pagué la cuenta se levantó y desapareció. Cuando alcancé la puerta ya estaba dentro de su coche, pegó un acelerón y desapareció. Con posterioridad recibí una carta asombrosa, donde afirmaba que mi conducta era indicativa de algún “trastorno mental” y llegaba a decir que, de haber tenido algún tropiezo en su “dificultoso viaje de regreso”, habría contactado con la policía».
NEGRO. Tienen menos interés las reflexiones del negro literario Orlando de Rudder en Escritor en la sombra (Trama), pero me gusta su idea del mundo, y de la literatura. Sobre los manuales de autoayuda, que él y otros como él, con nombres exóticos inventados, facturan desde Francia, escribe: «En el país donde se forjan los libros de espiritualidad repipis, también existen personas que se rebelan contra esa tontería afectada, pretenciosa y sentenciosa. Hay importantes adversarios locales de estas “sabidurías” imbéciles. Y también Molières chinos que se han rebelado contra la sacrosanta (en Occidente) medicina tradicional suya, de la cual han denunciado las fruslerías y malversaciones».
Filed under: Tipos móviles on Julio 5th, 2009
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