Ladrones presumidos

Todos queremos estar al nivel adecuado, incluidos los ladrones. Así nos lo explica Gabriel Zaid:

“Debe reconocerse que un ratero vulgar no presume de serlo como un ratero de libros. Debe reconocerse que aunque los editores sean industriales en pequeño, como los fabricantes de calcetines, son tratados como si fueran figuras omnipotentes. Que aunque los escritores sean económicamente pobres diablos, en el orden simbólico se les tiene en un pedestal (en Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen; Océano; pag. 126)

Cada sector tiene los ladrones que se merece

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