Los días y los libros. Daniel Goldin
Daniel Goldin Los días y los libros. Divagaciones sobre la hospitalidad de la lectura. México D.F.: Paidós, 2006
Se reúnen en este volumen, bajo un título que resulta la suma de dos de los capítulos, siete aportaciones escritas por el editor y promotor de lectura mexicano Daniel Goldin. Como él mismo explica en las páginas finales, estos escritos pertenecen a diversos encargos para revistas o intervenciones en jornadas y coloquios a las que suele ser invitado a reflexionar, desde distintos ángulos, sobre la lectura en relación con los niños y los jóvenes.
Desde un matizado escepticismo Goldin se atreve a replantear con nuevos enfoques los viejos temas de la promoción de la lectura y del valor de la literatura en la educación de los más jóvenes. El primer capítulo: Los días y los libros y el segundo: La paternidad y los libros: divagaciones sobre la hospitalidad de la lectura le dan el pie autobiográfico para reflexionar desde su experiencia de lector sobre el sentido que puede tener la lectura para un ciudadano del siglo XXI. Y lo hace fuera de los moldes que una y otra vez se repiten en este tipo de análisis, haciendo o bien un panegírico sobre los valores de la lectura en la infancia o relativizando su importancia para añadir que la lectura será siempre una cuestión de elites.
Estos dos capítulos autobiográficos se centran en el poder de la voz de los otros como invitación a la lectura. La de su padre primero, que a través de sus lecturas le daba entrada a su silencio, a un territorio hermético, que se hacía habitable por las voces compartidas de los literatos. Y más tarde, la voz del autor como padre, una voz que, a través de las narraciones y lecturas de historias, quiere proteger y dar alas a sus hijos.
Ambos capítulos, aunque el autor no lo pretenda, nos ponen en el camino de reflexionar sobre la importancia que tiene compartir lecturas, en conversaciones, en intercambios, en la recitación, sin más recursos que la voz y su voluntad de ser generosa y acogedora.
En los demás capítulos, aun con la presencia permanente del lector, se nos revela el analista y el crítico que es Daniel Goldin. Nada resulta manido en sus análisis en un terreno tan lleno de lugares comunes y bien intencionadas ideas. Goldin busca, a través de la etimología, del apoyo de otras disciplinas como la sociología, la filosofía o la antropología, conducir al lector por caminos poco recorridos para que vuelva a plantearse, como si fuera por primera vez, en qué consiste formar lectores, cuál es el papel del editor en una sociedad invadida por libros prescindibles, y cuál es el valor de la palabra escrita para los que quieren integrarse y no ser excluidos y para los que, aun leyendo, no desean participar de su posibilidad de ser ciudadanos.
Resulta siempre interesante comprobar que la verdadera preocupación que alienta sus análisis no reside en la abstracción de la lectura o en la cualidad o cantidad de los libros que deben ser leídos, sino en los lectores y en lo que les ocurre cuando leen o cuando no pueden o no quieren hacerlo
De ahí que su posición acerca de la lectura tenga un enfoque ético y nos invite a reflexionar sobre las implicaciones personales y sociales que tiene esta actividad.
Elige con frecuencia un tono interrogativo para incorporar al lector a sus dudas o a sus perplejidades, de manera que nos invita a una conversación más que a digerir ideas cocinadas y bien documentadas.
Daniel Goldin, no solo es un editor que con sus colecciones infantiles en Fondo de Cultura ha incorporado al círculo de la conversación a excelentes autores e ilustradores para alegría niños y adultos, sino que nos ha ayudado a pensar desde ángulos originales sobre la condición de ser lector, con las dudas del sabio y con la pasión del que se entrega a descifrar un texto escrito en un código extraño pero en el que, sin saber bien por qué, se siente concernido.
Estoy interesado en el libro
Filed under: 3.1. Lecturas, miradas, actos, 3.3. Número 2 on Junio 26th, 2007
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